Disclaimer:

Estos son apuntes personales de mis lecturas sobre el tema. Espero a alguien más le puedan servir.

Mi resumen: no esconderlo, al contrario, hablarlo, recibir opiniones y entender que otras personas también lo sufren o lo han sufrido en el pasado.

El “burnout” — fatiga laboral o agotamiento extremo — se caracteriza por los presentar algunas de las siguientes sensaciones:

  • Sensación permanente de agotamiento, fracaso .
  • Dificultad para concentrarse, baja productividad y baja autoestima.
  • Fantasía de escape e incluso suicidio.
  • Dolor de cabeza, taquicardia o insomnio.
  • Apatía, aburrimiento, impaciencia o irritabilidad.

Primero que nada, hay que desprenderse de la vergüenza y estigma. Tener burnout no es (necesariamente) no querer o no apreciar tu trabajo. Es una condición médica de agotamiento físico y mental. Reconocer el burnout es el primer paso para recuperar el control e interés en tu vida.

Se dice que afecta más a personas de “Tipo A” (competitivos, detallistas y trabajólicos) que de “Tipo B” (relajados y no neuróticos)

Hay ciertas dimensiones a revisar para disminuir el impacto del burnout:

  • Alimentación: reducir toxinas como azúcar, grasas o alcohol. Suele ser muy difícil porque precisamente esas toxinas nos proporcionan placer y suelen ser vías de escape (de corto plazo).
  • Sueño: Necesitas dormir para recuperarte para tener energía y claridad. Es un tema simplemente fisiológico. Hay que planificar horarios para tener un sueño profundo y reparador.
  • Cuerpo: el burnout es una condición que se alimenta de una desconexión con el cuerpo y el mundo físico, por estar demasiado tiempo en tareas de carácter más mental. El ejercicio y meditación son 2 herramientas para conectarte con el cuerpo y con el momento presente. No es necesario destinar grandes tiempos: entrenamientos HIIT y meditaciones de 5 ó10 minutos pueden integrarse a la rutina de manera permanente sin gran impacto.
  • Sintonía y comunicación: reconocer los signos y el nivel de stress, permite buscar apoyo y comunicarlo, sin vergüenza. Ponerle palabras al burnout es simplemente liberador, y proporciona contención y alivio.
  • Mentalidad: mantener una mentalidad positiva sobre nuestra vida y aceptar asumir la responsabilidad personal de la situación, nos puede ayudar .

En mi caso, el burnout viene de poner poca atención a las señales y exceso de pantallas (notebook, smartphone, televisión), potenciado con stress de cuarentena. Para contrarrestarlo, reduje de cuatro a una única taza de café en grano al día, además de asegurarme de dormir al menos 7 o idealmente 8 horas diarias. Volví a establecer rutinas de ejercicio y meditación, y reduje la cantidad de tiempo frente a las pantallas. Dejé de estar disponible a cualquier hora, tratando de privilegiar tareas y reuniones en aquellos temas que me son más interesantes. Y quizás lo más importante, dejé de esconderlo, preocupándome de ver si otras personas pueden también estar sufriéndolo y asumí que la responsabilidad de mi salud es sólo mía y que no puedo esperar mejoras sin hacer cambios.

Algunas lecturas:

  • The Opposite of Burnout — Liz Garrett (85 páginas) corto y preciso. Actividades específicas a realizar, con buenos consejos. Recomendado.
  • Burnout to Breakthrough — Eileen McDargh (115 páginas) Tiene capítulos cortos pero no me gustó tanto. Habían demasiados ejercicios y preguntas, por lo que el flujo de lectura estaba muy interrumpido.