Comencé con la Guía del mal padre (1, 2, 3 y 4), una risible y fresca mirada sobre la paternidad, que disfrutamos todos en la casa. Luego descubrí sus cómics sobre sus estancias en Birmania (Crónicas Birmanas), Israel (Crónicas de Jerusalén), Corea del Norte (Pyon Pyan) y China (Crónicas de Shenzen). Logra transmitir muy bien la experiencia de vivir en lugares tan particulares, con sus curiosidades y excentricidades. Me recordó cuando viví fuera de Chile, en Francia y Estados Unidos, llenándome de nostalgia.